Residencia Machado
Residencia Machado

Café artesano.

A finales del siglo XVIII llegaron a Baracoa decenas de familias de origen francés que huían de la Revolución Haitiana.  Aquí se instalaron y prosperaron, aportando entre otras el cultivo del café, favorecido por su ubicación en el trópico de cáncer y por sus condiciones climáticas, pues los cafetales son arbustos que crecen a la sombra de grandes árboles, en suelos permeables y con altos contenidos en materia orgánica.  Esto hace que en la zona de Baracoa se obtengan unos granos de calidad excepcional, considerados los mejores “arábicas” del mundo.

En nuestra finca de Sabanilla el café se recolecta a mano, dejándose secar los granos al sol. Posteriormente se muelen a fin de retirarle la cáscara, resultando el grano de café.  Los granos los tostamos en una caldera con leña, añadiéndole una proporción de azúcar que le da el característico color negro.  El grano tostado se muele obteniendo el café en polvo, listo para utilizar en la cafetera.

El café forma parte de la cultura cotidiana, y en muchos lugares te despierta el intenso aroma que flota en el aire proviniente de la cafetera.  Probablemente este sea uno de los motivos que te despierten si te alojas en la Residencia Machado, pues un buen anfitrión en Cuba no se concibe si no ofrece en su acogida una humeante taza de café, uno de los pilares de la más tradicional cortesía cubana.

@Jordi Gaya Gallofré