Residencia Machado
Residencia Machado

La Farola y el Puerto de Cotilla

Hasta entrada la mitad del siglo XX, el acceso a Baracoa solo se podia hacer por mar a través de una goleta, por aire en avioneta, o bien a pié o en mulo a través de una selva tropical surcada por centenares de arroyos, cuchillas y ríos. 

 

El proyecto llamado “Via Mulata” que se inició en la década de los 40 y que quería conectar Guantánamo con Baracoa, nunca llegó a terminarse, hasta que con el Triumfo de la Revolución, en 1965 y en un período de 18 meses se construyó “La Farola”, un viaducto que se tuvo que adaptar a la topografía del terreno, colocando placas voladizas y 11 puentes sostenidos por columnas, llegando a una altura de 600 metros en su cumbre, el Puerto de Cotilla, y considerando esta obra como una de las 7 maravillas de la ingenieria civil cubana.

 

Desde el Puerto de Cotilla en una sinuosa carretera que serpentea la zona de Sagua, el visitante empieza a empaparse del paisaje que quedarà grabado en la retina de sus ojos en tonos predominantes de verde.  Está enclavado dentro de las “Cuchillas del Toa”, sierra declarada Reserva de la Biosfera por su biodiversidad en flora y fauna, tanto terrestre como marina.  El descenso desde el Puerto de Cotilla hasta Baracoa se sucede entre esta selva tropical pluvial de bosques de pinos, palmeras y helechos, salpicada de bohíos, las viviendas típicas de las zonas de campo, donde el cultivo del cacao, coco y plátano es el predominante.

 

Un gran cartel de “Bienvenidos a Baracoa” anuncia el fin del viaducto ya llegando a Sabanilla, donde terminan las inclinadas rampas a suerte de los sobrecalenados frenos de los vehículos.

 

@ Jordi Gaya Gallofré